El
anclaje es una técnica de sostenimiento que consiste en
empotrar en el interior de las rocas una barra de acero, que aporta
una resistencia a la tracción, y que aprovechando las características
resistentes de la propia roca, facilita su sostenimiento. Los anclajes
colaboran a la estabilidad de un talud proporcionando una fuerza
contraria al movimiento de la masa, e incrementando las tensiones
normales en la superficie de rotura potencial.
Existen una gran
cantidad de anclajes, y sus diferencias vienen determinadas por:
A) La finalidad a que van destinados.
(Sujeción de bloques aislados, cosido de zonas con fisuras,
protección contra deslizamientos de taludes, sostenimiento
de excavaciones, consolidación de muros, etc.
B) El tipo
de material o armadura de que se componen, en barra de acero
de diámetros entre 16 y 50 mm. y acero de entre 900
a 1230 N/mm2 , o en cables de diferentes configuraciones y
diámetros.
Así mismo pueden ser provisionales o permanentes, pasivos
o activos (tensados), anclados por adherencia con resinas o cemento,
o por fricción.
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